Los pueblos y culturas de Namibia son tan diversos como el propio país y lleva miles de años viviendo en estas tierras. Desde tradiciones ancestrales hasta estilos de vida modernos, desde técnicas curativas hasta habilidades de supervivencia: descubre más sobre el singular mosaico cultural de Namibia y descubre dónde puedes verlo en primera persona.
Con 1,5 personas por kilómetro cuadrado, Namibia tiene una de las densidades de población más bajas del mundo. Aunque no haya mucha gente en Namibia, sí que hay muchos grupos étnicos, algunos con numerosos subgrupos. Los más grandes están representados por los doce rayos del sol de la bandera namibia.
Nos encantaría poder hablarte de todos estos grupos pero, como el espacio es limitado, nos vamos a centrar en tres tribus que no solo te cautivarán por su historia, cultura y tradiciones, sino que además puedes visitarlas en tu viaje: los himba, los damara y los san.

Unos 50 000 himba, o ovahimba, viven en la región de Kunene, al noroeste de Namibia. Descendientes de los herero, llegaron a este rincón tan especial en el siglo XVI y, hasta hoy, llevan un estilo de vida seminómada dedicado principalmente a la cría de vacas, cabras y ovejas. Su vínculo con los herero todavía se nota en el idioma que hablan: el otjihimba es un dialecto del otjiherero, una lengua bantú.
Dentro de los pueblos y culturas de Namibia, los himba son famosos sobre todo por su llamativo aspecto. Cada día, las mujeres se aplican en la piel y el pelo una pasta cosmética de color rojo anaranjado, hecha de grasa de mantequilla y ocre, llamada otjize. No solo sirve como protector solar y repelente de insectos, sino que también simboliza el color rojo de la tierra y la sangre, la esencia de la vida.
Antes de aplicarte el otjize, los miembros de la familia se purifican con el humo de unas hierbas colocadas sobre las brasas de una hoguera en tu casa. Este fuego sagrado se llama okuruwo y, además de abrir los poros para que penetre el otjize, también te conecta con tus antepasados.
Hoy en día, los himba también van a los supermercados, al médico, y algunos niños van a internados. Aun así, mantienen vivas las tradiciones ancestrales y su conexión con la naturaleza: como guardianes de la Reserva de Purros, comparten su tierra con algunas de las últimas jirafas del mundo adaptadas al desierto.
Junto con los san, los damara se consideran uno de los pueblos más antiguos de Namibia. Y con unos 219 000 damara, representan el 8,5 % de la población namibia. Su hogar original está en la región noroeste de Erongo, cerca de Khorixas y Brandberg, donde esta tribu de cazadores-recolectores se dedicaba al pastoreo de vacas, ovejas y cabras. Sin embargo, siempre han sido expertos en la fundición de cobre, lo que los convierte en uno de los pocos grupos del sur de África que trabajaban con metales antes de la llegada de los europeos.
Mientras que algunos damara mantienen su modo de vida tradicional, viviendo en chozas de matorrales y arcilla, criando ganado y cabras, y cultivando la tierra, otros han adoptado un estilo de vida más moderno y viven en las ciudades de Namibia. Esto también se traduce en que los conocimientos que los antiguos curanderos transmitían de generación en generación se están perdiendo poco a poco. Sin embargo, se están realizando esfuerzos para revivir y preservar esta valiosa cultura.
Descubre las rutas que te llevan a estas regiones únicas y te acercan a culturas ancestrales.
Hay varias actividades que te permiten conocer a los himba, los damara y los san. Aunque algunos de estos lugares son pueblos de verdad, como el de los himba, otros son espacios donde se muestra la vida tradicional, como el Museo Viviente de los Damara. Así podrás hacerte una idea de estas culturas ancestrales y ver su vida desde una perspectiva totalmente diferente.
¿Cómo era el estilo de vida tradicional de los damara? Durante una visita a este singular museo viviente podrás descubrir esto… y mucho más.
Descubre más sobre el okuruwo y el otjize y observa cómo viven los himba en su día a día. Salúdalos con un amistoso «moro» y te devolverán una sonrisa.
Reúnete alrededor de la hoguera con los San y, por una noche, forma parte de su cultura. Las historias míticas, los bailes tradicionales y la música te harán vivir una experiencia mágica.
Los san, o bosquimanos san, se consideran los habitantes más antiguos del sur de África, e incluso de todo el mundo, con raíces genéticas que se remontan hasta 100 000 años (sí sí, has leído bien). Hoy en día, hay unos 50 subgrupos san que viven en el sur de África, con 70 000 san en Namibia. Siempre han vivido como cazadores-recolectores: los hombres cazan en equipo y las mujeres recogen setas, bayas y más de 100 especies de plantas comestibles.
Al igual que la lengua de los damara, el khoisan se compone de consonantes oclusivas. Sin embargo, cada uno de los 50 subgrupos lo habla de forma diferente, lo que lo hace ininteligible para los demás grupos san.
Hoy en día, muchos san viven en zonas urbanas. Aunque no todos, y para cada miembro de la tribu, las tradiciones ancestrales son muy valiosas. Un rito especial que todavía se celebra hoy en día es una danza de trance o de sanación. Las mujeres se sientan alrededor de una hoguera central, cantando y aplaudiendo, mientras los hombres bailan a su alrededor. Al hacerlo, van entrando poco a poco en un estado alterado de conciencia y acceden al reino de los espíritus para interceder por las almas de los enfermos.
Al igual que esta tradición, las antiguas habilidades de rastreo se transmiten de generación en generación. En las huellas de los animales, los san pueden interpretar emociones, velocidad e intenciones: una habilidad realmente fascinante que demuestra su profunda conexión con el mundo natural.
En la región noroeste de Kunene, en Namibia, está Twyfelfontein, una galería natural de grabados rupestres que hicieron los san hace miles de años. Habitada desde hace 6.000 años, ha sido un lugar de culto y donde se realizaban rituales chamánicos, como la sanación en trance. Durante estos rituales, se crearon algunas pinturas rupestres y unos 2.500 grabados rupestres.
Se dice que, en estado de trance, te conviertes en un animal. Como los san pintaban lo que veían, ahora puedes encontrar un montón de figuras mitad humanas, mitad animales, así como criaturas fantásticas, en las paredes de roca roja. Por supuesto, también plasmaron lo que veían en el mundo real, como animales, personas, círculos y objetos de uso cotidiano. Otro elemento interesante son las huellas: según los san, conectan el mundo físico con el reino de sus antepasados.
Con la mayor concentración de grabados rupestres de África, Twyfelfontein se convirtió en 2007 en el primer lugar de Namibia declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y, por supuesto, puedes visitar este lugar tan especial.
Con tantas experiencias vividas, necesitas relajarte y dejar que los recuerdos te invadan en alojamientos que combinan lo moderno con detalles tradicionales, igual que la gente de Namibia.