Y vaya si respira. En Namibia, los viajes por carretera te llevan hasta el fin del mundo por algunas de las carreteras más espectaculares del planeta: remotas, preciosas e interminables. Son ellas las que convierten el viaje en una aventura que empieza cada mañana, tras el desayuno. Metes la ruta en el GPS, arrancas y… ¡rumbo a lo desconocido!
En Namibia lo vas a tener algo difícil. Las carreteras se adentran en zonas tan remotas que a muchas no les llega la cobertura. Por ello, no hay wifi en el coche ni funcionan las tarjetas SIM, incluidas las locales.
Vas a pasar buena parte del viaje sin conexión, algo que hoy en día le cuesta a mucha gente. Pero, mirándolo por el lado bueno, es parte de la gracia, porque salir de la zona de confort es, precisamente, la esencia de la aventura.
Cuando conduces por Namibia, sientes que estás recorriendo un territorio nunca antes explorado. Te adentras en un desierto infinito, sin una sola casa, persona ni árbol a la vista. Por suerte, los namibios saben cómo hacer que llegues a tu alojamiento cada noche:

Los mapas de papel de toda la vida siguen estando por todas partes y te daremos uno para que te orientes. Eso sí, aprende a leerlo antes de llegar.

Google Maps funciona sin conexión. Puedes marcar la ruta por la mañana, cuando aún tengas cobertura, descargar el mapa sin conexión y seguir usándolo durante el resto del día, aunque el móvil se quede sin señal.

Puedes contratar un teléfono satelital (bajo petición y con coste adicional).
Tarjetas SIM locales
En Namibia es imposible estar siempre conectado, pero si no quieres depender únicamente del wifi de los alojamientos, compra una (e)SIM local de MTC, la operadora con mejor cobertura del país. Puedes encontrarlas en el aeropuerto y, además, nuestro representante estará encantado de ayudarte a conseguirla, junto con el paquete de datos que más te convenga, en cuanto llegues.
Elijas lo que elijas, no está de más tener siempre el mapa físico a mano y saber leerlo. Cuando llegues a tu destino, la aventura continúa con un montón de actividades por hacer.
Muchos alojamientos de Namibia (ojo, no todos) funcionan como un restaurante: tienen su propia carta de excursiones y tú eliges las que más te apetezcan.
Lo habitual es que los alojamientos te den a elegir entre un safari guiado, una visita a una aldea, un paseo por la naturaleza o el sundowner (aperitivo al atardecer). Sales con un guía durante unas horas y, a veces, junto a otros huéspedes. Al volver, tienes unas horas de descanso antes de la siguiente excursión.




Por norma general, te reservamos al menos una excursión por alojamiento, siempre que esté disponible; lo habitual es que puedas elegir entre varias. Si te alojas en régimen de todo incluido, siempre tienes dos excursiones incluidas en el precio y las eliges al llegar.
En el resto de casos, las excursiones se pagan aparte, aunque muchas veces puedes apuntarte allí mismo a última hora. También puedes preguntarle a tu asesor de viaje qué excursiones hay disponibles en los alojamientos de tu itinerario y pedirle que te añada alguna extra.
Los safaris en los parques nacionales y reservas de Namibia se pueden hacer por libre en tu propio coche de alquiler o en un jeep de safari con guía. Depende del parque y del alojamiento en el que te quedes. Entre una opción y otra hay algunas diferencias:
Vas en tu propio coche, pagas la entrada en la puerta del parque y pasas el día explorando a tu ritmo. Estas son algunas normas básicas a cumplir:






Subes a un vehículo de safari y no tienes que preocuparte por nada, solo tienes que estar atento a los animales y hacer fotos. Los safaris guiados tienen una ventaja clara y es que te acompaña un experto que conoce a la perfección la naturaleza que te rodea y que, además, te va contando todo sobre el parque a medida que lo recorres. Identifica buena parte de los animales y las plantas que aparecen por el camino, te habla de la historia de la zona y de los pueblos que viven allí, y te cuenta cosas sobre Namibia en general. Son safaris cortos, por lo que tienes tiempo para hacer otras cosas durante la estancia. Eso sí, ten en cuenta lo siguiente:





Antes de comenzar la aventura conviene aprovisionarse bien. Te daremos una lista de tiendas y gasolineras para ayudarte a ello. Estos son algunos consejos básicos:
⛽Llena el depósito siempre que tengas la oportunidad, aunque esté a la mitad. Por si acaso.
💧Lleva agua de sobra en el coche, al menos 10 litros.
🥪Compra provisiones que se puedan comer tal cual, sin cocinar, como frutas, barritas, pan o tentempiés. Consulta la lista de paradas de tu ruta para ver dónde puedes abastecerte o parar a comer. Además, para los safaris, puedes pedirle al alojamiento que te prepare un pícnic para llevar.
Relájate y disfruta del viaje. Estás a punto de explorar uno de los paisajes más increíbles del planeta. Recuerda que un safari no consiste en ir a toda prisa, ya que podrías dejar pasar cosas maravillosas. El ritmo lo marca el entorno y la fauna, así que baja las ventanillas, toma los prismáticos y a disfrutar en calma. Si en algún momento sientes que estás perdido, solo tienes que recordar un antiguo proverbio namibio para sobrevivir en la naturaleza: «donde hay pájaros, hay agua».