Parada en el Quiver Tree Forest

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El Quiver Tree Forest (o bosque de árboles carcaj), en la finca Gariganus, cerca de Keetmanshoop es una parada ideal en muchas rutas. Cuenta con cientos de plantas de aloe milenarias con formas esculturales, así como con enormes rocas de dolerita en las inmediaciones, conocidas como el Giant’s Playground (o el patio de recreo del gigante). El Aloidendron dichotomum (o árbol carcaj) no es en realidad un árbol, sino una planta suculenta gigante que puede alcanzar los ocho metros de altura, y cuyos ejemplares más antiguos tienen entre 200 y 300 años. Pasea por este paisaje surrealista, avista damanes de las rocas del Cabo y explora las formaciones rocosas apiladas de Giant’s Playground. Es el sueño de cualquier fotógrafo: los árboles parecen sacados de otro mundo durante el amanecer y el atardecer, cuando la corteza brilla con un intenso tono naranja dorado. Además, como la zona carece prácticamente de contaminación lumínica, es un lugar mundialmente famoso para fotografiar la Vía Láctea arqueándose sobre las siluetas de estos árboles de aspecto casi extraterrestre.

Si Namibia te gusta de día, espera a verla de noche. Sossusvlei Desert Lodge está lejos de los pueblos y de cualquier luz artificial, y tiene al lado la Reserva Natural NamibRand, reconocida como «reserva internacional de cielo oscuro», así que aquí se ven algunos de los cielos más limpios y oscuros del planeta. Algunas noches, un astrónomo invitado acompaña a los huéspedes en el observatorio del alojamiento, que cuenta con un telescopio computarizado, para hacer un recorrido guiado por las estrellas. Aunque, cualquier noche despejada, puedes salir fuera, esperar unos minutos a que la vista se acostumbre y ver cómo el cielo se va poblando de muchas más estrellas de las que imaginabas. Notas el fresco del desierto en la piel mientras identificas la Cruz del Sur y otras constelaciones satélites de la Vía Láctea en silencio absoluto.

Kulula Desert Lodge tiene su propia puerta de acceso a Sossusvlei, lo que permite llegar antes que el resto de los visitantes a uno de los paisajes más impresionantes del planeta. Cuenta con 21 habitaciones de lona y techo de paja, con baño privado con ducha y una azotea para poder contemplar el cielo estrellado de Namibia, además de una terraza con vistas al desierto y a los animales que se mueven por él. El alojamiento dispone de piscina y una veranda que rodea el edificio principal y mira a un abrevadero. El día empieza con un desayuno con champán, sigue con un almuerzo en el cauce seco de un río y, cuando el sol empieza a esconderse, es hora del gin-tonic. Por la noche, una cena tradicional bajo las estrellas. El régimen de todo incluido cubre las comidas, dos actividades diarias, las entradas al parque, la lavandería y las bebidas locales.

Kwessi Dunes es un campamento situado en el corazón de la Reserva Natural NamibRand, cerca de Sossusvlei, entre llanuras desérticas y con las dunas rojas cerrando el horizonte. Aquí, la agenda del día se reduce a contemplar la belleza del desierto, observar a los antílopes que deambulan cerca y esperar a que anochezca para ver las estrellas. El campamento cuenta con 12 cabañas con paredes de lona y techo alto de paja. Están equipadas con aire acondicionado, terraza, wifi, baño con ducha interior y exterior y secador bajo petición. Cada dormitorio tiene, además, una zona muy especial: la habitación stargazer, completamente abierta, sin techo, para dormir con vistas a las estrellas. Las instalaciones comunes incluyen una piscina, un bar, una biblioteca y varios comedores donde se sirve comida gourmet. Todo el alojamiento funciona con energía solar.

Dune Camp se encuentra al borde de una duna de 250 metros de altura, con vistas espectaculares a la Reserva Natural NamibRand. Cuenta con seis habitaciones y una suite familiar de dos dormitorios, todas elevadas sobre plataformas de madera. Están equipadas con cama de matrimonio grande, minibar y baño con ducha interior y exterior. Cada tienda tiene su propia terraza y un «Wolwedans Chiller», un silo pequeño lleno de agua donde refrescarse en verano. Además, están diseñadas para que el aire circule por toda la habitación, de modo que no se necesiten ni aire acondicionado ni secador; así, también se reduce el impacto medioambiental al mínimo. El salón, el bar y el comedor se distribuyen en varias terrazas de madera unidas entre sí. Se cena en una mesa larga y luego la hoguera cierra la jornada de safari. En la estancia se incluyen los safaris de mañana y de tarde, la copa al atardecer, la excursión en bicicleta eléctrica y el paseo guiado con los san.

Namib Outpost se encuentra en pleno desierto del Namib, al pie de una montaña, con vistas a las dunas rojizas de Sossusvlei y a las montañas Naukluft. Cuenta con diez suites, una de ellas familiar, bien decoradas y pensadas para la comodidad y la intimidad. Cada habitación tiene su propia terraza con tumbonas, una ducha exterior y una cama al aire libre, por si quieres dormir bajo las estrellas. Están equipadas con mosquiteras, aire acondicionado, minibar, bandeja de café y té, caja fuerte, secador, albornoz y zapatillas. Las vistas te acompañan estés donde estés: en la habitación, en la terraza exterior o en cualquiera de las dos piscinas. Aunque lo mejor es el bar panorámico en lo alto de la montaña, justo detrás del alojamiento, desde allí las vistas son excepcionales y, con el desierto a tus pies, el cóctel sabe aún mejor.

Hoanib Skeleton Coast Camp se encuentra en pleno Kaokoveld, en un valle desértico que desciende hacia el río Hoanib y frente a un abrevadero que frecuentan elefantes, jirafas y, de vez en cuando, leones e hienas. El campamento solo es accesible en avioneta y cuenta con apenas siete tiendas con dos camas individuales y una tienda familiar. El diseño y los colores están pensados para integrarse en el desierto. Todas tienen baño privado y terraza exterior con sombra. Date un baño en la piscina, toma el aperitivo al atardecer en el bar, disfruta de la cocina tradicional y termina el día observando las estrellas junto a la hoguera. Todo funciona con energía solar y, pese a estar en medio de la nada, hay wifi.

En toda la Costa de los Esqueletos, en el extremo noroeste de Namibia, solo hay un alojamiento: Shipwreck Lodge, a un paso del Atlántico. Cuenta con diez cabañas que replican la silueta de un barco encallado. Están equipadas con baño con ducha, dos camas individuales, ventilador, estufa de carbón, bandeja de café y té, y escritorio. También hay una terraza donde sentarte a ver la puesta de sol sobre el Atlántico con una copa de oporto de cortesía. El viaje hasta aquí forma parte de la experiencia. Hay que entrar en el Parque Nacional de la Costa de los Esqueletos y seguir la pista de grava hasta Möwe Bay, donde te recoge el personal del alojamiento y también se acaba la cobertura del móvil. Pero no te preocupes, en el lodge hay wifi. Disfruta de las actividades en el desierto, la cocina del restaurante, la merienda con pasteles caseros en el salón y las vistas interminables.