En Elephant Sands Lodge, en Nata, todo gira en torno a un abrevadero al que se acercan los animales a todas horas y hasta bien entrada la noche. Es muy normal ver allí a un montón de elefantes (a veces más de treinta a la vez), bebiendo o pegándose un baño a pocos metros del restaurante, del bar y de la piscina. Lo que hace tan especial este sitio es que no hay vallas. Estás tú y los animales, sin más, viendo cómo van y vienen a lo suyo. Da lo mismo lo que estés haciendo, un chapuzón, tomar el sol o una copa a la sombra, el espectáculo lo tienes delante. Cuando cae la noche, una luz tenue ilumina el abrevadero, y las siluetas de los elefantes se convierten en grandes historias alrededor del fuego.