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Senderismo en busca de gorilas en Uganda

¿Sabías que los gorilas de montaña son una subespecie exclusiva que habita en un rincón muy especial del mundo? Concretamente, se encuentran en tan solo dos lugares, ambos situados en Uganda: el Parque Nacional de la Selva Impenetrable de Bwindi y el Parque Nacional del Gorila de Mgahinga, en la frontera con Ruanda y la República Democrática del Congo. Para la gran mayoría de viajeros que visitan Uganda, es imprescindible salir en busca de estas majestuosas criaturas. Sigue leyendo y pronto entenderás el porqué.

Los gorilas de montaña son los más grandes e impresionantes de su especie, pero también los más difíciles de encontrar, ya que, como su propio nombre indica, viven en lo alto de las montañas. En la década de los 1980, estos bellos animales se encontraban al borde de la extinción, con una población de no más de 280 individuos. Sin embargo, gracias a los esfuerzos de conservación y el compromiso de la comunidad local, su número ha aumentado a unos 1000 ejemplares, de los cuales la mitad reside en el Parque Nacional de la Selva Impenetrable de Bwindi. 

Los gorilas comparten el 98% de su ADN con los seres humanos, lo que les otorga características sorprendentemente similares a las nuestras. Por ejemplo, son conocidos por tararear y cantar cuando comen algo delicioso, algo que suelen hacer bastante los niños. Haz una ruta de senderismo en busca de estos primates y descubre en persona cuánto se parecen a nosotros.

 

Reglas que debes respetar

Los gorilas de montaña viven en manadas formadas de entre diez y doce individuos. Es una imagen que no te dejará indiferente, sobre todo si tienes el privilegio de ver a un macho adulto de espalda plateada, que puede llegar a pesar 180 kilos y medir 170 centímetros. Además, estas criaturas son seis veces más fuertes que el ser humano medio, así que no querrás ponerte en su contra. 

Mantén la distancia, evita el contacto visual y habla en voz baja, esas son las tres reglas de oro para evitar perturbarlos. Asimismo, mantén los oídos y la nariz bien atentos, ya que esto te ayudará a identificar cuando un macho está irritado: empezará a emitir sonidos, a golpearse el pecho y a expeler un olor extraño (perceptible por los humanos a más de 20 metros de distancia).

 

Una aventura exclusiva

En cualquier caso, para visitar la tierra de los gorilas hace falta una buena forma física. Ten en cuenta que hay que caminar de una a seis horas por superficies resbaladizas, y selvas vírgenes y neblinosas para encontrar una manada, y que los guías se abren paso entre la espesa vegetación con sus machetes, ya que no hay carreteras ni caminos. Además, es muy probable que debas andar hasta alcanzar una altitud superior a los 2000 metros, lo que te podría causar mal de montaña. 

En Bwindi, solo se permiten 100 visitantes al día y ocho integrantes por cada grupo de excursionistas, es decir, es una experiencia bastante exclusiva. 

 

La oportunidad perfecta para conocerlos mejor

Una vez encuentres una manada, dispondrás de una hora para estar entre ellos. Lo más probable es que los encuentres sentados, comiendo o buscando comida, ya que es lo que hacen la mayor parte del día. Si no están haciendo nada de eso, entonces estarán durmiendo o jugando. Los más jóvenes incluso exploran y tocan a los visitantes si su padre no está cerca para protegerlos. Son una especie muy cariñosa, les encanta acurrucarse y acicalarse mutuamente y, por la noche, crean un nido de hojas y ramas para dormir todos juntos.  

Los gorilas también tienen algunas características algo peculiares. Por ejemplo, suelen hidratarse con las hojas y el rocío de la mañana, pero rara vez beben agua como tal. Incluso se dice que tienen miedo al agua y que solo cruzan los arroyos usando troncos de árboles u otros puentes naturales. Algo bastante gracioso es que les encanta comer insectos, pero las orugas y los camaleones les asustan. Y como se pasan el día comiendo, viven en un estado semipermanente de flatulencia (razón de más para mantener las distancias).

 

La igualdad de género no existe para ellos

Pese a su parentesco con nosotros, la igualdad de género no es una realidad entre ellos. El líder de la manada siempre es un macho de espalda plateada y sus deseos son órdenes para el resto. Tiene una vida digna de reyes, ya que todas las mujeres tienden a centrarse en él y el resto de machos más jóvenes no se atreven a debatir su posición. Es más, los machos de espalda negra tienden a abandonar la manada cuando alcanzan la mayoría de edad con la esperanza de crear la suya propia.

Sin embargo, los espaldas plateadas no son tan machistas como se podría pensar. Es cierto que se toma muy en serio su trabajo como protector del grupo, pero como padre gorila también comparte la responsabilidad de los niños, por ejemplo, educándoles y jugando con ellos. Y si por desgracia muere una madre, él pasa a hacerse cargo de los hijos.

 

Sus días se basan en comer, tirarse pedos, canturrear, abrazarse, proteger y responsabilizarse de los niños. Como hemos dicho, se parecen mucho a los humanos. De hecho, ¡más de uno podría hasta tomar ejemplo!

Si te cuesta creer todo esto, lo mejor es que lo compruebes tú mismo. Te prometemos que no te arrepentirás. Ponte en contacto con nosotros y empecemos a organizar tu viaje 😉