Hermanus es una localidad costera de la provincia sudafricana del Cabo Occidental. Tiene unos 90.000 habitantes, pero el tamaño es lo de menos; lo que la hace especial es que reúne atractivos de sobra. La playa de Grotto, de 18 kilómetros de longitud, se extiende justo frente al pueblo y la ciudad se ha ganado su fama como capital mundial del avistamiento de ballenas. Entre junio y noviembre, las ballenas francas australes llegan a montones y pueden verse desde muy cerca de la costa, como desde el famoso Cliff Path. Si a esto le sumas bodegas, reservas naturales y el ambiente artístico del Old Harbour Market, el resultado es un destino redondo en cualquier época del año.
En Hermanus, las grandes protagonistas son las ballenas. Cada año, entre junio y noviembre, las ballenas francas australes llegan a Walker Bay para parir y criar a sus ballenatos y suelen acercarse a las embarcaciones de avistamiento. ¿Quieres saber cuándo ir y cómo es la experiencia? Descubre el avistamiento de ballenas en Hermanus.
They put on a spectacular show – breaching, tail slapping, and spy-hopping right in front of Saltan, golpean el agua con la cola y asoman la cabeza en vertical —lo que se conoce como spy-hopping—, regalando un espectáculo sin igual que se puede contemplar desde el mar, con barcos que salen desde New Harbour o desde tierra en el Cliff Path, un sendero con miradores espectaculares desde donde observar a las ballenas sin necesidad de embarcar. La localidad incluso tiene un pregonero oficial (whale crier) que hace sonar una trompeta de algas cada vez que avistan ballenas desde la orilla.
En enero, las ballenas ponen rumbo al sur, pero Hermanus no pierde su encanto. La Reserva Natural de Fernkloof ofrece rutas de senderismo entre bosques de cuento y acantilados imponentes. Además, la reserva protege un valioso ecosistema de fynbos, con más de 1600 especies de flora concentradas en un área reducida. La playa de Grotto es un lugar magnífico para pasear o bañarse. Y bodegas como Benguela Cove combinan paseos entre viñedos que descienden hacia el mar con catas de vino. En la mesa, el marisco fresco y las vistas al océano son los grandes reclamos, tanto en locales informales como en restaurantes sofisticados, siempre con el género recién traído del puerto.
Merece la pena callejear el centro de Hermanus sin prisas ni rumbo fijo. La historia, la artesanía local y el ritmo pausado tan propio de la vida junto al mar se sienten en cada rincón. El Whale House Museum recorre la historia de las ballenas y de la caza de estos cetáceos en la región. El antiguo puerto (Old Harbour, en inglés) se ha convertido en un punto de encuentro para artesanos y amantes de la gastronomía; encontrarás desde joyería hecha a mano hasta bollería recién horneada.
Lo que hace especial a Hermanus es su autenticidad. Antes que un destino turístico, es un pueblo de verdad y eso se nota. El ritmo pausado no es impostado; es la esencia de la localidad. Incluso tomarse un café con vistas al mar tiene aquí otro sabor y alberga ese aire tranquilo y salobre que solo tienen los pueblos costeros que mantienen su alma.
Hoedspruit se encuentra en el extremo noreste de Sudáfrica, en la provincia de Limpopo. Es considerada la puerta de entrada a algunos de los destinos más impresionantes del país: el cañón del río Blyde, la ruta Panorama, varias reservas privadas y dos de las entradas principales al Parque Nacional Kruger quedan a solo 30 minutos en coche. No es casualidad que se le conozca como «la capital de los safaris» de Sudáfrica. Y es que, además de su cercanía al emblemático Kruger, está a un paso del tercer cañón más grande del mundo; por eso es un destino tan apreciado por los amantes de la naturaleza. ¿Un plan curioso? Conocer a Jessica, el hipopótamo más famoso (y dócil) del mundo. Unos vecinos de la zona la rescataron cuando era una cría y la cuidaron. No todos los días se tiene la oportunidad de estar tan cerca de un hipopótamo, y menos aún con una taza de té de por medio.
Aparte del safari, Hoedspruit ofrece numerosas actividades. Es una apuesta segura para quienes buscan aventuras en paisajes inmejorables. Recorrer a pie el cañón del río Blyde o navegar por sus aguas, mientras aparece algún hipopótamo o cocodrilo, es, sin duda, una experiencia imprescindible. ¿Quieres más adrenalina? También tienes opciones como el rafting en aguas bravas, los vuelos en globo aerostático o las rutas en quad por caminos de tierra. Sea cual sea el plan, la recompensa siempre es la misma: paisajes espectaculares, conexión con la naturaleza, buenas fotos y recuerdos para toda la vida.
Sani Pass es, sin duda, el paso de montaña más impresionante (y exigente) de Sudáfrica. Se trata de una carretera de grava empinada e irregular que asciende por los Drakensberg y conecta la provincia de KwaZulu-Natal con el Reino de Lesoto. Durante el trayecto, asciendes de 1300 a 2876 metros de altitud, con sucesiones de curvas muy cerradas (hasta 180 grados) y condiciones que lo convierten en un tramo que pone a prueba la conducción. Más allá del reto, lo que lo hace especial es el paisaje. El puerto es la entrada a las tierras altas del este de Lesoto y las vistas que ofrece cambian por completo según la época del año: en invierno, nieve y cascadas heladas; en verano, flores silvestres. Pocas rutas en 4×4 por África austral se le comparan. Y para celebrarlo como se merece, en la cima está el «pub más alto de África».
Para cruzar el Sani Pass hay que tener en cuenta algunos trámites. Necesitas un pasaporte con una validez mínima de seis meses. Si decides ir por libre en un coche de alquiler (algo que no solemos recomendar), también debes llevar una autorización por escrito de la empresa de alquiler para cruzar la frontera, que indique que volverás (junto con el coche) sano y salvo. Nosotros aconsejamos atravesar el paso de montaña en un tour en vehículo todoterreno con un conductor experto. Así te olvidas de la parte administrativa y, además, viajas con alguien que conoce bien la carretera, la presión adecuada de los neumáticos, la prioridad en los tramos de subida y cómo encarar cada curva cerrada con seguridad. Y, de paso, va explicando detalles del entorno y del puerto. Tú solo te encargas de disfrutar de las vistas y de sacar unas fotos fantásticas.
Si cruzas a Lesoto, ten en cuenta que el país ofrece mucho más que las montañas que se abren al otro lado de Sani Pass. Es el único país del mundo cuya altitud supera los 1400 metros en todo su territorio. Aquí se encuentra el pico más alto de África austral (3482 metros), nieva en invierno y, en muchas aldeas sotho, el caballo sigue siendo el principal medio de transporte. Por eso, si tienes tiempo, merece la pena explorar más allá del famoso pub. Puedes visitar una vivienda sotho construida con barro y estiércol de vaca, presenciar cantos y danzas ceremoniales, conocer a un sanador y ver cómo se muele el trigo y se hornea el pan al estilo tradicional. En Lesoto, muchas costumbres antiguas siguen formando parte del día a día.
Sani Pass atrae a muchos aficionados a la observación de aves debido a la presencia de especies endémicas de la zona poco comunes. Pueden verse grullas difíciles de encontrar en otros lugares y rapaces como el quebrantahuesos, planeando o posados en algún saliente rocoso. En los prados de alta montaña es posible encontrar especies como el serín del Drakensberg o el saltarrocas del Drakensberg. Y si te animas a hacer una ruta a pie o un paseo a caballo, tendrás aún más oportunidades de observar aves y disfrutar del entorno.
Ballito es una localidad situada en la Costa de los Delfines (Dolphin Coast), en el este de Sudáfrica, donde el océano Índico se encuentra con los campos de azúcar tan característicos de KwaZulu-Natal. Está a unos 40 kilómetros al norte de Durban y es un destino estupendo para una escapada junto al mar, especialmente en familia. Aquí, el aburrimiento no tiene cabida; puedes surfear, pasear por la playa, recorrer centros comerciales y mercados o relajarte tomando un cóctel, entre otras actividades. Y ojo al mar: a veces los delfines molares se dejan ver muy cerca de la costa.
Después de Jeffrey’s Bay y sus famosas «Super Tubes», Ballito se ha ganado su lugar entre los grandes destinos de surf de Sudáfrica. La playa de Willard acoge cada año el Ballito Pro, el evento de surf profesional más antiguo del mundo. Pero Ballito no es solo para quienes dominan la tabla; su ambiente tranquilo y familiar resulta igual de acogedor para principiantes. El agua cálida, las olas constantes y fáciles de surfear y la presencia de socorristas lo convierten en un destino de playa para todas las edades. Además, sus pozas de marea, con pequeños peces y otras criaturas marinas, son ideales para quienes prefieren bañarse con más calma y para los más pequeños.
Cuando te apetezca cambiar la playa por otro plan, puedes recorrer la zona en quad o en bicicleta de montaña, hacer senderismo, lanzarte en tirolina o pasar un rato en un circuito de karts. Además, aquí se encuentra el Hidden Forest Wildlife Sanctuary, el mayor refugio de primates en semilibertad de África, y Crocodile Creek, donde puedes observar cocodrilos en su hábitat natural. Si te atraen más las compras y los productos locales, visita el Farmers’ Market (mercado agrícola, en español) donde se concentran puestos de comida, artesanía, obras de arte y artículos del día a día, así como actividades al aire libre y música en directo. Ballito cuenta, además, con numerosas tiendas, bares y restaurantes donde seguir disfrutando cuando cae la noche.
La costa de los delfines no recibe su nombre por casualidad. En Ballito se pueden ver delfines mulares durante todo el año, que aprovechan las aguas cristalinas y poco profundas de esta franja costera para juguetear y buscar alimento. Se han registrado más de 200 ejemplares en la zona, distribuidos en pequeños grupos. Estas aguas también albergan varias especies de tiburón, pero no te preocupes: las playas más concurridas están protegidas con redes. Si viajas entre mayo y septiembre, quizá tengas la suerte de ver ballenas durante su migración anual hacia Mozambique. Un espectáculo marino inolvidable: ¿qué mejor que disfrutarlo desde uno de los restaurantes con vistas al mar?
Mombasa es la ciudad más antigua y la segunda más grande de Kenia. Desde el siglo XII ha sido una próspera ciudad comercial, debido a que es una isla ubicada en un punto estratégico de la costa del océano Índico. En la actualidad y desde hace cierto tiempo, es un puerto muy importante de África Oriental y cuenta incluso con su propio aeropuerto internacional.
El casco antiguo de Mombasa recibe el nombre de «Old Town» o «Ciudad Vieja». Está situado en la isla, mientras que la ciudad en su conjunto se ha expandido con el paso de los años. El puente Nyali conecta la isla con la parte norte de la ciudad, donde se encuentra la hermosa zona residencial del mismo nombre y las playas de Bamburi. Un ferri conecta el casco antiguo con la parte sur de la ciudad y, finalmente, con las paradisíacas playas de Diani Beach.
Mombasa es, como la mayoría de las ciudades africanas, ajetreada y ruidosa, pero también tiene un encanto único. Además tiene mucha historia, lo que la convierte en una visita muy interesante en tu viaje por el país. Una nueva directiva exige que todos los edificios del casco antiguo y del distrito central de negocios se pinten de blanco con un ribete azul egipcio. Como resultado, los edificios más antiguos ahora tendrán un mejor aspecto.
Uno de los lugares más populares de Mombasa para hacer fotos es Moi Avenue, donde se encuentran los famosos colmillos de aluminio que se construyeron en 1952 para conmemorar la visita de la reina Isabel II de Inglaterra. Forman la letra M de Mombasa y marcan la entrada al corazón de la ciudad. Los lugareños los llaman «Pembe Za Ndovu», que en suajili significa «marfil». Y con razón, ya que desde la distancia los colmillos de aluminio parecen hechos de marfil de elefante.
Otra visita obligada es el Fort Jesus, del siglo XVI, que se considera Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y es el lugar más visitado de Mombasa. Los portugueses construyeron el fuerte en 1593 para que sirviera de cuartel general en este rincón del océano Índico. Entre los marineros portugueses, los soldados omaníes y las rebeliones suajilis, el fuerte cambió de propietario al menos nueve veces entre 1631 y principios de la década de 1870. Bajo el control británico, el fuerte se utilizó como cárcel. Por último, en 1960, se abrió como museo y así se ha mantenido hasta nuestros días.
Desde el Fort Jesus se entra directamente en el multicultural casco antiguo de Mombasa. Sus calles y su arquitectura antigua son el claro reflejo de su riqueza cultural: árabes, portugueses, asiáticos y británicos, todos residieron en algún momento en Mombasa. Aquí se encuentra la mezquita más antigua de Mombasa, que data del año 1300, y la mezquita Mandhry, de 1570, donde podrás encontrar un minarete que contiene un arco conopial específico de la región. Es un excelente ejemplo de la arquitectura suajili, que combina las elegantes florituras del estilo árabe con los reconfortantes patrones geométricos del diseño africano.
Por último, el mercado de las especias de Mombasa (parte occidental del casco antiguo) es una sobrecarga sensorial. Eso sí, te avisamos de que suele estar abarrotado, así que prepárate para recibir algún que otro empujón, regatear, oler todo tipo de fragancias exóticas y escuchar gritos y carros por todos lados. Puesto tras puesto, encontrarás cardamomo, pimienta, cúrcuma, polvos de curri y, en la calle Langoni, puestos de deliciosa comida callejera.
Durante tu visita a Mombasa te recomendamos que vayas al norte de la ciudad, después de explorar la isla histórica. El puente de Nyali conecta la isla con las zonas norteñas de Nyali y Bamburi. Lo más destacable de esta zona son sus hermosas playas y su industria del entretenimiento.
Nyali es una popular zona residencial, con supermercados, un cine, centros comerciales, un campo de golf de 18 hoyos, bancos, escuelas y centros vacacionales. En Bamburi, por su parte, se encuentra la playa pública Jomo Kenyatta, conocida comúnmente como «Pirates». También se encuentra aquí el Haller Park, cuyos senderos naturales son estupendos para dar paseos tanto a pie como en bicicleta. En su centro de conservación de vida salvaje podrás alimentar a las jirafas con la mano, ver hipopótamos, cocodrilos, serpientes (en terrarios) y otros animales salvajes, así como visitar un pabellón de mariposas. Bamburi tiene una bonita playa con muchos complejos turísticos, restaurantes e incluso una pista de karts con bares.
Nairobi es la capital y la mayor ciudad de Kenia. Recibe su nombre de la expresión masai Enkare Nairobi, que significa «agua fresca». Hace referencia al río Nairobi que atraviesa la ciudad. También se le conoce como «la ciudad verde en el sol».
Nairobi fue fundada en 1899 por el Imperio Británico, como depósito ferroviario del Ferrocarril de Uganda. En 1907, la ciudad creció rápidamente hasta sustituir a Mombasa como capital de Kenia. Como consecuencia, en 1963 se mantuvo como la capital de la República de Kenia tras la independencia de la región. Desde entonces y hasta la actualidad, ha sido el centro de la industria del café, el té y el sisal del país.
Nairobi es una ciudad que se ha mantenido a la orden del día y que dejó de ser una ciudad fronteriza para convertirse en una de las mayores y más interesantes ciudades de África. Tiene una gran energía y es un lugar lleno de vida. Además, es un centro multicultural en el que conviven múltiples tribus.
Aunque la ciudad se ha ido actualizando con el paso del tiempo, no ha perdido su esencia. Cuenta con un excelente museo y de la casa histórica de Karen Blixen, autora de «Memorias de África», que está abierta a quien quiera visitarla. Nairobi también es un centro de negocios y cultura.
A poca distancia del centro de la ciudad se encuentra el Parque nacional de Nairobi. Esta amplia y abierta llanura de hierba comienza justo en los límites de la ciudad y alberga una gran variedad de vida salvaje, incluyendo leones, leopardos, guepardos, hienas, búfalos, jirafas y una variada fauna con más de 400 especies. Es el mejor sitio para ver a los rinocerontes negros, ya que cuenta con más de 50 ejemplares de esta especie en peligro de extinción.
Junto a él se encuentra el reputado orfanato de elefantes gestionado por la David Sheldrick Wildlife Trust, que trabaja para proteger a los elefantes, rinocerontes y jirafas y dirige el programa de rescate y rehabilitación de animales huérfanos más exitoso del mundo.
Nairobi se utiliza también como punto de partida para viajes de safari a la Reserva Natural de Masai Mara. Esta reserva es una de las mayores de África y está a unos 270 km de Nairobi, es decir, a unos 45 minutos de vuelo. Alberga más de 95 especies de mamíferos y más de 400 especies de aves y es uno de los destinos turísticos más populares de Kenia.
Otra atracción es el Solio Ranch, un santuario vallado de propiedad privada dedicado a la protección de los rinocerontes. Está situado en el valle entre las altas laderas del monte Kenia y los picos de las montañas Aberdare, al norte de Nairobi. Aquí conviven alrededor de 40 rinocerontes con otros animales salvajes, como búfalos, cebras, jirafas, eland, oryx, impala, antílopes acuáticos, gacelas de Thompson y jabalíes verrugosos.
Nairobi se puede visitar durante todo el año.
Me llamo Harrison y soy guía en Nairobi desde hace 22 años. Lo que más le gusta a la mayoría de nuestros clientes es la atmósfera y el ambiente tan lleno de vida de la ciudad, además de todas las actividades que ofrece. Puedes estar en un enorme centro comercial por la mañana y dar el biberón a una cría de rinoceronte por la tarde.
Depende de cuáles sean tus planes, necesitarás entre 1 y 2 días para visitar la ciudad. Los mejores alojamientos son: Tamarind Hotel (categoría Gold), The Boma Hotel Nairobi (categoría Platinum) y Nairobi Serena Hotel (categoría Diamond).
Consejo extra:
Giraffe Manor es un exclusivo hotel-boutique y uno de los alojamientos más famosos del mundo. Una de las cosas más fascinantes que ofrece es la visita matutina y nocturna de la manada de jirafas residente en Rothschild, que asoman sus largos cuellos por las ventanas con la esperanza de recibir algo de comer antes de marcharse a su reserva forestal.
La ciudad de Jinja se encuentra muy cerca del nacimiento del río Nilo y del lago Victoria, en un punto del río donde confluyen unos hermosos rápidos que forman cascadas. Esto le da a la ciudad un ambiente especial y la posibilidad de practicar, entre muchas otras actividades, kayak, puenting, tirolina o rafting.
Jinja también es un destino muy popular entre los viajeros que buscan unos días de relax para descansar después de su safari gracias a su ambiente calmado, su proximidad al agua y un increíble campo de golf con hoyos bautizados con los nombres de distintos animales salvajes.
Descubre la cultura de Jinja visitando los mercados locales y los pequeños restaurantes de la ciudad. El mercado principal, en el centro de la ciudad, es una colorida muestra de productos frescos, artesanía y ropa.
Nada mejor que probar la cocina local después de haber hecho unas compras. Los restaurantes y puestos de comida locales ofrecen delicias como el matoke (plátanos cocidos), las samosas (una comida callejera muy popular) y el orgullo del país: el rólex, el desayuno estrella entre los ugandeses, una tortilla con verduras enrollada en una chapati.
Jinja cuenta con una amplia variedad de museos y centros culturales que exhiben su abundante patrimonio. Sumérgete por completo en las costumbres y tradiciones locales al visitar estos lugares, así como otros que te llevarán a la época colonial.
Jinja tiene un clima de selva tropical cálido y húmedo. La temporada seca abarca de diciembre a febrero y de junio a septiembre, mientras que la temporada húmeda abarca de marzo a mayo y de octubre a noviembre. Las temperaturas, por su parte, oscilan entre 25 y 30 grados Celsius todo el año.
Jinja se encuentra a dos horas en coche de Kampala, la capital de Uganda. También es accesible en avión, tomando un vuelo nacional desde el Aeropuerto Internacional de Entebbe.
El mejor momento es durante la temporada seca, de diciembre a febrero y de junio a septiembre, ya que es cuando mejor tiempo hace para realizar actividades al aire libre y visitas turísticas.
Diani Beach, al sur de Kenia, es un tramo espectacular de playa cerca de Mombasa. Ha sido elegido como uno de los 10 mejores destinos de playa de África y es una verdadera joya… que no querrás perderte.
Ubicada a 20 kilómetros al sur de Mombasa, esta playa de arena blanca y aguas turquesas, rodeada de palmeras, destaca por sus increíbles puestas de sol, sus resorts y restaurantes de primer nivel y su gran oferta de deportes acuáticos.
Diani es relativamente pequeña, pero es, sin duda, una de las playas más increíbles del mundo. El pueblo tiene incluso su propia pista de aterrizaje, por lo que es fácilmente accesible desde Nairobi, la capital de Kenia (está a solo una hora de vuelo).
Diani cuenta con una impresionante vida acuática, ideal para quienes quieran explorar el océano Índico. Aprovecha la oportunidad de ver delfines frente a la costa, de avistar ballenas jorobadas en septiembre o de nadar con tiburones ballena de enero a marzo. Si te animas a bucear encontrarás corales repletos de caballitos de mar, nudibranquios, peces pipa fantasma adornados, y muchos más.
Sin embargo, Diani no sólo ofrece vida salvaje submarina. También es uno de los pocos lugares del mundo donde puedes encontrar babuinos, vervets, sykes e incluso monos colobo, además de muchas especies de aves tropicales.
Si eres de esas personas que no se conforma con tirarse en una tumbona a pasar sus vacaciones, Diani Beach también tiene algo para ti. Además de hacer snorkel y bucear, podrás practicar deportes como el kitesurf o el windsurf y recorrer sus aguas en barco o moto acuática. Y para quienes no hayan tenido suficiente con los safaris, también podrán visitar las colinas de Shimba, un bosque costero lleno de vida salvaje y donde ver elefantes, antílopes acuáticos, antílopes sable e incluso algún que otro leopardo.