Unos vienen por la naturaleza. Otros, por la ciudad. Los viajeros que saben lo que hacen eligen ambas y en 12 días.
Si casi todos los que visitan Sudáfrica acaban en estos dos sitios, por algo será. Son lo mejor que tiene el país y este itinerario no se anda con rodeos para demostrarlo.
El viaje empieza en el lado salvaje: tres días enteros de safari privado en el Parque Nacional Kruger, con guía propio y muchas papeletas para ver a los Cinco Grandes.
Después llega el turno de Ciudad del Cabo. Los pingüinos de Boulders Beach, que está claro que no han oído hablar del espacio personal. El Cabo de Buena Esperanza, donde el continente se acaba. Una bodega en Groot Constantia que lleva sirviendo vino desde 1685. Y Robben Island, que cuenta la historia de una forma que ningún libro puede igualar.
Súmale un paseo por las calles coloridas de Bo-Kaap y una tarde en los jardines de Kirstenbosch. Entre la sabana y el océano, Sudáfrica acaba calando hondo, como muy pocos destinos lo hacen.
El guía se encarga de conducir, de la logística y de explicártelo todo, así que tú solo te ocupas de disfrutar y de tomar buenas fotos.
12 días, 2 mundos y 1 viaje. Una experiencia difícil de olvidar.