La Reserva Natural de Okonjima abarca 22.000 hectáreas en el centro de Namibia, entre Windhoek y el Parque Nacional de Etosha, lo que la convierte en una parada muy popular entre los viajeros. Antiguamente fue una zona de pastoreo de ganado, pero en 2010 se delimitó con una valla para convertirse en una reserva de fauna silvestre con sabanas, bosques, matorrales de acacias y colinas rocosas. Estrechamente vinculada a la Fundación AfriCat, la reserva se centra en la conservación de los carnívoros (especialmente leopardos y hienas pardas), al tiempo que ofrece oportunidades únicas para avistar pangolines. Alberga jirafas, cebras, ñus, kudús y otros antílopes, además de más de 250 especies de aves.