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Tshwane (antigua Pretoria), es una ciudad vibrante y multicultural, caracterizada por sus calles limpias y pavimentadas, imponentes rascacielos y una rica historia. Sus numerosos monumentos históricos la convierten en una visita obligada para quienes deseen profundizar en el complejo pasado de Sudáfrica. Pasea por sus calles y museos para aprender sobre la época colonial y la lucha contra el apartheid. Pero eso no es todo, la ciudad también ofrece una amplia variedad de actividades, desde opciones tranquilas hasta aventuras llenas de adrenalina. Deslízate por la tirolina en las afueras, disfruta del ciclismo de montaña, haz senderismo en diversas reservas naturales y sumérgete en los mercados de alimentos, la poesía y la música en vivo que animan el centro de la ciudad.
La ciudad de Pretoria debe su nombre a Andries Pretorius, líder del movimiento conocido como «Voortrekker» y uno de los primeros neerlandeses en establecerse en la zona. Sin embargo, en 2005, el Gobierno sudafricano decidió cambiar su nombre a Tshwane para reflejar sus raíces africanas. «Tshwane» significa «somos iguales» en setusana, la lengua nativa de los tsuana. Por desgracia, este nuevo nombre no ha sido ampliamente aceptado a nivel global; muchos ciudadanos sin raíces africanas aún la llaman por su antiguo nombre, Pretoria, a pesar de que este ha sido adoptado en todos los documentos y señales oficiales.
Afortunadamente, si prefieres mantenerte al margen de temas políticos, también puedes referirte a ella como la Ciudad Jacaranda. Es un nombre muy popular tanto dentro como fuera de Sudáfrica y hace referencia a los hermosos árboles de jacaranda, que adornan la ciudad con sus vibrantes flores violetas.
En 1652, los colonos neerlandeses establecieron una colonia en el Cabo de Buena Esperanza, cerca de la costa, y forzaron a esclavos de todo el continente africano a trabajar en sus granjas. Sin embargo, con el tiempo surgieron tensiones. Una lucha de poder con los británicos recién llegados llevó a muchos bóeres neerlandeses a embarcarse en lo que se conoció como «el Gran Trek», «la Gran Marcha» o «el Gran Viaje dificultoso». Se desplazaron hacia el interior del país para establecer nuevos asentamientos y acabaron en lo que más tarde se convertiría en Pretoria. Aprende más sobre su historia visitando el monumento al voortrekker («Voortrekkermonument») que hay en la ciudad. Afortunadamente, la esclavitud y el apartheid hace tiempo que fueron abolidos. Hoy, Tshwane es una ciudad floreciente y multiétnica, llena de innovación, diversidad y creatividad.
Si deseas mantenerte activo durante tu estancia en Tshwane, tienes muchas opciones para elegir. Dirígete a la Reserva Natural de Rietvlei o a la de Groen Kloof para hacer senderismo, avistar animales o practicar ciclismo de montaña. Además, los amantes de las emociones fuertes no pueden perderse una visita al Centurion Park, un impresionante parque deportivo ubicado a las afueras de la ciudad, donde encontrarás actividades llenas de adrenalina. Atrévete a probar columpios dignos del mismísimo Tarzán o una tirolina de 50 metros de altura y 500 metros de longitud.
Si prefieres una experiencia más tranquila, te recomendamos visitar el Museo de Arte de Pretoria o el mercado de alimentos Hazel. Otra visita obligada es el Klitsgrass Drumming Circle, una sesión de música tradicional en directo con didyeridús, voces tribales y tambores que se celebra alrededor de una hoguera.
Tshwane es fácilmente accesible desde todas las principales ciudades de Sudáfrica, ya sea en coche o en avión. Para tener una referencia, el trayecto desde Johannesburgo toma aproximadamente una hora en coche, mientras que desde Ciudad del Cabo se tarda dos horas en avión, o bien 15 horas si prefieres hacer el viaje por carretera.
Tshwane disfruta de un clima subtropical húmedo, con veranos largos y lluviosos, mientras que los inviernos, entre junio y septiembre, son secos y agradables. Sin embargo, las noches pueden ser muy frías, llegando a descender hasta los cinco grados bajo cero. A pesar de su altitud relativamente elevada (1339 metros sobre el nivel del mar), las temperaturas medias anuales rondan entre los 18°C y los 19°C.
Si el calor y las lluvias intensas no te resultan un inconveniente, puedes visitar Tshwane en cualquier época del año, ya que siempre ofrece actividades interesantes. Sin embargo, la primavera (de septiembre a noviembre) y el otoño (de marzo a mayo) son las estaciones más agradables para disfrutar de actividades al aire libre y, por supuesto, para admirar los jacarandás en flor.
Tshwane, situada a orillas del río Apies, es una ciudad donde la naturaleza y la vida salvaje se integran perfectamente con la cultura, la historia y el progreso moderno. Es un destino ideal para los amantes de la historia, con un rico patrimonio cultural y monumentos que cuentan el complejo pasado de Sudáfrica, desde la época colonial hasta la lucha contra el apartheid. Además, la ciudad ofrece una gran variedad de excursiones y actividades en un entorno urbano vibrante y progresista.