En varios viajes organizados a Kenia, hemos podido ver como hay personas que llegan con una idea bastante clara de lo que quieren hacer, pero con poca información práctica sobre cómo funciona realmente un safari. Eso hace que, en algunos casos, el viaje no salga mal, pero sí está más limitado de lo que podría haber sido con una mejor planificación desde el principio.
Hoy en Safari Africano te contamos cuáles son los errores más comunes al planear un safari en Kenia para que no los repitas.
Un safari en Kenia suele formar parte de un viaje que combina varios parques y rutas largas por carretera. La experiencia no se centra en un solo lugar, sino en ir recorriendo distintas zonas donde el paisaje cambia de forma constante. A veces se atraviesan áreas urbanas pequeñas, otras veces zonas completamente abiertas sin apenas construcciones durante horas.
La vida dentro de los parques nacionales tiene un ritmo muy marcado por la luz del día. Los vehículos salen muy temprano por la mañana y vuelven a última hora de la tarde, cuando los animales están más activos. Durante el resto del día, el movimiento se reduce bastante, tanto dentro como fuera de los parques. Esto hace que las jornadas tengan una estructura bastante definida.
Además, cada safari es diferente incluso dentro del mismo parque. Los animales no están en un punto fijo, y las rutas cambian en función de lo que los guías van encontrando sobre la marcha. Eso hace que dos personas que visitan el mismo lugar en días distintos puedan tener experiencias completamente diferentes, tanto en cantidad de avistamientos como en tiempos de recorrido.
La mayoría de los problemas no vienen del destino en sí, sino de decisiones tomadas antes del viaje. Estos son los errores más comunes que se repiten una y otra vez:
Uno de los fallos más frecuentes es no tener en cuenta la temporada. En época de lluvias, algunos caminos pueden estar más complicados y los desplazamientos se alargan. En cambio, en la temporada seca, los animales se concentran más en puntos concretos, lo que puede facilitar los avistamientos.
Es bastante común querer ver muchos lugares en un solo viaje. El problema es que eso implica pasar demasiadas horas en carretera y menos tiempo dentro de los parques. Al final, el safari se convierte en un viaje de traslado más que de observación.
En el mapa todo parece cerca, pero en Kenia los trayectos son largos. Un recorrido entre parques puede llevar varias horas y no siempre en condiciones rápidas. No tener esto en cuenta genera cansancio y reduce el tiempo efectivo del safari.
A veces se escogen hoteles o lodges solo por precio o por fotos, sin fijarse en dónde están situados. Si el alojamiento en Kenia está lejos del parque, se pierde mucho tiempo entrando y saliendo cada día, lo que afecta al ritmo general del viaje.
El vehículo es una parte clave del safari. No todos los jeeps de safari en Kenia tienen techo abatible ni están preparados para hacer fotografías o para largas jornadas. Esto puede limitar bastante la experiencia, sobre todo si se viaja con interés en ver animales o hacer fotos.
Otro error habitual es pensar que los animales se ven de forma inmediata. La fauna se mueve libremente y no siempre está cerca. A veces se necesita tiempo, paciencia y varias salidas para ver determinadas especies.
Organizar el safari sin ayuda de alguien que conozca bien el terreno puede llevar a decisiones poco eficientes. Los itinerarios mal equilibrados o combinaciones poco prácticas son más comunes de lo que parece.
En muchos casos, estos errores se pueden evitar con una planificación más realista del viaje. En Safari Africano nos esforzamos precisamente en ajustar cada itinerario a las condiciones reales del destino y al tiempo disponible de cada viajero.
Cuando diseñamos un safari en África, analizamos rutas, tiempos de desplazamiento y la ubicación de los alojamientos para que el viaje tenga sentido de principio a fin. Nuestro objetivo es que el tiempo en Kenia se aproveche bien, sin tener que improvisar.
En Salt Lick Safari Lodge, Taita Hills, puedes hacer un safari nocturno opcional después de cenar. Dura unas tres horas y es la oportunidad perfecta para ver animales que solo salen de noche, como cerdos hormigueros o servales y, a veces, hasta algún león o leopardo. Ten en cuenta que cabe la posibilidad de que compartas el jeep con otros huéspedes.
El lago Naivasha es un impresionante lago de agua dulce situado en el Gran Valle del Rift, en Kenia. Está a 1884 metros sobre el nivel del mar y tiene una superficie de 139 kilómetros cuadrados. Alberga hipopótamos, varias especies de peces y más de 400 especies de aves, como pigargos vocingleros, pelícanos y garzas, todo un paraíso para los amantes de la ornitología. Súbete a un barco y navega por el lago para descubrir su sorprendente ecosistema. No te pierdas la isla de Crescent, a la que se llega en barco y donde podrás ver jirafas, facóqueros y búfalos.
Después de tu trayecto en coche hasta el Parque Nacional de Amboseli, terminas tu día por todo lo alto con un aperitivio al atarder, un clásico de los safaris. A tu llegada al alojamiento y después de acomodarte como es debido, un guía te acompaña al mejor lugar para contemplar la puesta de sol. Das un corto paseo por la sabana hasta llegar a una zona preparada con mesa y sillas, vasos y bebidas, aperitivos y, por supuesto, unas vistas para morirse. Con un poco de suerte, puede que hasta avistes al primer animal de Amboseli mientras el sol se pone lentamente sobre las largas hierbas de la sabana.
De Mombasa al Parque Nacional de Tsavo West hay entre cinco y seis horas en coche. La carretera deja atrás la costa y se adentra en la sabana, pasando por pueblos rurales y llanuras salpicadas de acacias. Si el día está despejado, en algún momento se ve a lo lejos el Kilimanjaro.
El trayecto de Taita Hills al Parque Nacional de Amboseli dura entre cuatro a cinco horas y atraviesa llanuras amplias y áridas que, a medida que te acercas al parque impresionan más. Si el día está despejado, en algún momento se ve el Kilimanjaro a lo lejos. Lo que hace especial la llegada a Amboseli son sus grandes manadas de elefantes, que muchas veces aparecen cruzando la llanura con la montaña más alta de África de fondo. Pocas estampas en Kenia se quedan tan grabadas.
De la Reserva Nacional de Masái Mara a la frontera de Isebania hay entre dos y cinco horas en coche, según el campamento donde te alojes y su ubicación dentro de la reserva. Isebania es el principal paso fronterizo para quienes viajan entre Kenia y Tanzania, y une el Masái Mara con el Serengueti en uno de los circuitos de fauna más emblemáticos de África.
En Kenia hay pocos cambios tan bruscos como pasar de Diani Beach a la sabana. Son cuatro horas y media en coche, y de un momento a otro la arena blanca y la brisa del mar se transforman en acacias y las inmensas llanuras de Tsavo. Taita Hills, cubiertas en neblina, se ven al oeste y, en días despejados, asoma a lo lejos el Kilimanjaro en el sur.