En Botsuana no existen las cuatro estaciones típicas. Más bien, el año se divide en dos grandes periodos: la estación seca y la lluviosa. Las temperaturas varían bastante. Durante la estación seca, las primeras horas del día pueden ser muy frías, mientras que en las semanas previas a las lluvias el calor se vuelve mucho más intenso.

De mayo a octubre, Botsuana vive el invierno seco, cuando predominan los cielos despejados y los días soleados, y las lluvias desaparecen. Durante el día, las temperaturas se sitúan entre 20 y 25 °C, lo que permite disfrutar de safaris largos y agradables. Eso sí, las mañanas y las tardes pueden ser bastante frías. En el Delta del Okavango y sus alrededores, las temperaturas al amanecer rondan los 0 °C. Por eso, en los safaris matutinos es común que haya mantas y bolsas de agua caliente, y que te sirvan un buen café. Y recuerda vestirte por capas.
Con la llegada de septiembre y octubre, el calor gana terreno. Son los meses más calurosos del año y el paisaje empieza a notar la escasez de agua. Las temperaturas superan los 30 °C y el ambiente es seco y polvoriento. Aun así, es una época excelente para el avistamiento de fauna, ya que muchos animales se concentran en los puntos de agua que aún quedan. Es una fase corta pero intensa que precede al cambio de estación.

En noviembre arranca la temporada de lluvias. Las primeras precipitaciones suelen llegar con truenos, cielos cargados y chaparrones intensos que aparecen de repente y desaparecen igual de rápido. En Botsuana, las lluvias se caracterizan por ser breves y abundantes, a menudo seguidas de cielos despejados y de sol.
Durante el verano lluvioso, que va de diciembre a abril, las temperaturas diurnas superan los 30 °C, mientras que por la noche los valores se sitúan en torno a los 20 °C. La humedad aumenta ligeramente, sobre todo cerca de ríos como el Chobe, aunque sin llegar a resultar agobiante. En esta época, el paisaje es mucho más verde, los ríos llevan más agua y todo el entorno parece más vivo. Ahora bien, caerá algún chaparrón de vez en cuando.

Hay algo en Botsuana que nunca cambia, independientemente de la región y de la época del año: el sol. Incluso en la estación lluviosa, los días grises son poco habituales. El clima no condiciona el viaje, sino que forma parte del encanto. Puedes empezar el día abrigado en un safari al amanecer, recorrer la sabana bajo un sol intenso durante las horas centrales del día o terminar la tarde viendo una tormenta avanzar sobre la llanura mientras tomas algo. Y cada momento, a su manera, tiene encanto.
Más que preguntarse cuándo viajar a Botsuana, conviene pensar qué te gustaría ver y vivir durante el safari. En esta parte de África, las estaciones no solo transforman el paisaje, sino también la experiencia de viaje. En regiones tan emblemáticas como el Delta del Okavango, la concesión de Khwai y el Parque Nacional de Chobe, el año se divide en dos grandes temporadas, cada una con atractivos muy distintos.

La estación seca, de mayo a octubre, es la temporada estrella para hacer un safari y avistar animales. Al reducirse las fuentes de agua, los animales se concentran allí donde todavía queda agua: a orillas del río Chobe, junto al río Khwai y en el interior del delta. Además, la vegetación es menos densa, por lo que resulta más sencillo localizar a la fauna, incluso a los depredadores. Ten en cuenta que octubre es el mes más caluroso y seco del año, aunque también uno de los más espectaculares para observar fauna.
Durante esta época ocurre algo paradójico en el Delta del Okavango. Mientras el resto del país atraviesa su periodo más seco, el delta recibe las crecidas de Angola y se inunda. Por ello, es una época excelente para recorrer sus canales en mokoro o en barca y contemplar con calma elefantes y diversas especies de antílopes.

La estación de lluvias, de noviembre a abril, tiene un carácter muy distinto: más verde, más sereno y, para muchos, también más íntimo. Las lluvias transforman el paisaje y lo llenan de vida; los cielos son espectaculares y nacen muchas crías. Además, es la época en la que llegan numerosas aves migratorias, por lo que, si te apasionan la observación de aves y la fotografía, esta es, sin duda, tu estación. En Chobe tiene lugar la migración de cebras, un fenómeno poco conocido pero espectacular. Es verdad que la fauna suele estar más dispersa y la vegetación es más densa, pero, a cambio, hay menos turistas y una sensación de disfrutar de la naturaleza (casi) en exclusiva.
Abril y noviembre, conocidos como los meses de transición, se salen un poco de este patrón. En abril aún pueden quedar los últimos coletazos de las lluvias y en noviembre, los últimos compases de la estación seca. Por eso, son meses interesantes para viajar: combinan paisajes bonitos, avistamientos excelentes y una buena relación calidad-precio.

Entonces, ¿cuál es la mejor época para viajar a Botsuana? Si buscas el clásico safari con grandes concentraciones de fauna, la estación seca es una apuesta segura. Si, en cambio, prefieres paisajes verdes, ver el nacimiento de crías y observar aves, te recomendamos la estación lluviosa. En ambos casos, Botsuana no decepciona; simplemente cambia la manera de vivirla.
Estás a punto de emprender un viaje inolvidable a Botsuana, uno de los grandes destinos de safari de África austral. El país ha sabido preservar enormes extensiones de naturaleza en estado intacto y es un referente en turismo de calidad y de bajo impacto. Además, Botsuana es considerado uno de los países más seguros y mejor gestionados de África. A ello se suman su estabilidad política, sus bajos niveles de corrupción y una infraestructura turística bien desarrollada, incluso en áreas remotas. A continuación, te dejamos algunos consejos prácticos para que viajes con tranquilidad y solo te preocupes de disfrutar de la aventura que te espera.
En Botsuana no hay vacunas obligatorias. Tampoco existe riesgo de contraer la fiebre amarilla dentro del país. Como es lógico, conviene tener al día las vacunas habituales, aunque no es necesario presentar documentación sanitaria al cruzar la frontera de Botsuana (salvo si llegas desde un país donde haya riesgo de transmisión de fiebre amarilla).
La malaria está presente en Botsuana, sobre todo en el norte, en zonas como el Delta del Okavango y el Parque Nacional de Chobe. El riesgo de transmisión aumenta durante la estación lluviosa, de noviembre a abril, y disminuye considerablemente durante los meses secos de invierno, de mayo a octubre, cuando hay menos mosquitos. Lo más recomendable es consultar con tu médico antes de viajar si necesitas medicación preventiva. Además, aconsejamos llevar siempre manga larga y pantalón largo al caer la tarde y usar repelente de insectos. Nuestros alojamientos en estas zonas suelen contar con mosquiteras.

Si viajas con pasaporte europeo, estadounidense, británico, canadiense, australiano, neozelandés o sudafricano, no necesitas visa para ingresar a Botsuana. El pasaporte debe tener una validez mínima de seis meses a partir de la fecha de regreso. Por lo demás, solo necesitarás los billetes de avión y tu seguro de viaje.
Botsuana tiene dos lenguas oficiales: el inglés, que se utiliza en la administración y los negocios, y el setsuana. Esta última es la lengua más hablada del país. Además de estos dos idiomas, muchas personas hablan una o varias lenguas tribales, como kalanga, ndebele, herero o alguno de los dialectos khoisan. Aunque el uso del inglés está extendido, sobre todo en las ciudades, aprender algunas expresiones en setsuana te ayudará a conectar con los locales. Aquí tienes una selección básica 😊:
Hola > Dumela (para una persona) o Dumelang (para varias personas)
¿Cómo estás? > O tsogile jang? (para una persona) o Le tsogile jang? (para varias personas)
Gracias > Ke a leboga (se pronuncia “ki-a-le-bo-ga”)
Encantado/a > Go itumetse
En Botsuana, la etiqueta se resume en ir sin prisas, saludar con educación y respetar los límites. La cortesía forma parte del día a día y se valora mucho. Por eso, antes de preguntar o pedir algo, no olvides saludar. Saltarse este paso puede resultar brusco, algo así como plantarte en casa de alguien e ir directo a la nevera sin mediar palabra.
El respeto, sobre todo hacia las personas mayores, es fundamental: salúdalas primero, dirígete a ellas con educación y tómate la conversación con calma. En general, en público se aprecia una actitud discreta y serena. Hablar demasiado alto, señalar con el dedo o quedarse mirando fijamente no está bien visto. Si visitas comunidades locales, actúa con respeto, pide permiso antes de tomar fotos y ten presente que las tradiciones siguen muy presentes, sobre todo en zonas rurales.

En Botsuana es habitual dejar propina si el servicio ha sido bueno, especialmente en los safaris, aunque no es obligatoria. En los restaurantes suele dejarse un 10 % y, en las ciudades, también se agradecen pequeñas propinas al personal de las gasolineras y a los vigilantes de coches.
En cuanto a la comida, no hay una etiqueta estricta. En los alojamientos comerás de forma muy parecida a como lo harías en casa. En entornos más locales, se suele compartir la comida y, en ocasiones, se come con las manos o con cuchara. En estos casos, lo mejor es fijarse en lo que hace el anfitrión. En definitiva, con educación, algo de paciencia y una sonrisa, te resultará muy fácil moverte por Botsuana.
¿Es seguro viajar a Botsuana? Nosotros no tenemos dudas: ¡SÍ!
De hecho, Botsuana es considerado uno de los países más seguros del continente. Como en cualquier destino, en ciudades grandes como Gaborone, Maun o Francistown hay ciertas zonas que conviene evitar, sobre todo por la noche. Asimismo, todo viajero que se precie sabe que es mejor no dejar objetos de valor en el coche. No dudes en consultar a tu guía o asesor de viajes acerca de los lugares que te gustaría visitar; podrán orientarte mejor y proponerte otra opción si fuera necesario.
El pula (BWP) es la moneda en curso en Botsuana. No se aceptan los dólares estadounidenses, salvo en algunos alojamientos de gama alta. Para hacerte una idea, un euro equivale aproximadamente a 15 pulas. Comprueba el tipo de cambio antes de tu viaje, ya que la moneda es volátil.

Normalmente se paga en efectivo con pulas o con tarjeta de crédito. Para compras pequeñas o propinas, es preferible el efectivo. La pula botsuana no está disponible fuera del país, por lo que deberás retirar dinero a la llegada. Encontrarás cajeros automáticos en bancos, aeropuertos internacionales y grandes ciudades. Nuestra recomendación es llevar suficiente efectivo y utilizar la tarjeta siempre que sea posible. También puedes pagar con tarjeta de débito, pero recuerda avisar antes a tu entidad bancaria para que active la cobertura internacional.
Una de las ventajas de viajar a Botsuana desde Europa es que no tendrás que preocuparte por el jet lag ni programar una alarma para comunicarte con tus seres queridos. Eso sí, si viajas desde Latinoamérica, es otra historia. Europa y Botsuana comparten husos horarios similares: la hora de África Central (CAT) es UTC+02:00, es decir, una hora más que la hora central europea entre octubre y marzo. El resto del año, cuando en Europa se aplica el horario de verano, no hay diferencia horaria.
Antes de embarcarte en tu intrépida aventura en Botsuana, queremos que sepas que tu seguridad es nuestra prioridad. Por ello, te aconsejamos contratar un seguro de viaje completo antes de emprender tu viaje. Aunque en Safari Africano no ofrecemos seguros de viaje directamente, sí recomendamos a nuestros clientes Chapka Insurance como la mejor opción.

Con Chapka, estarás cubierto en todos los aspectos de tu viaje, desde gastos médicos imprevistos hasta posibles cancelaciones. Además, su servicio personalizado garantiza que solo pagues por lo que realmente necesitas. Así, podrás disfrutar de Botsuana en total tranquilidad. No lo olvides: antes de hacer las maletas y poner rumbo a tu safari, contrata tu seguro de viaje con Chapka. Tu asesor de viaje estará encantado de contratar el seguro por ti. ¡La seguridad siempre es lo primero!
Welcome to Botswana. Upon arrival at Maun International Airport, in the north-west of the country, you step into one of Southern Africa’s busiest aviation hubs and the undisputed gateway to the legendary Okavango Delta. Even before landing, you are treated to a spectacular preview, with low-altitude vista’s over a vast, shimmering mosaic of waterways and islands. Keep an eye out for the sign with your name on it – our representative will be waiting in the arrivals hall to hand over the keys to your rental car. Then it’s time to ease into Botswana mode. Drive to your lodge, settle in after the journey and enjoy a warm welcome and a taste of the country’s renowned hospitality. Your self-drive safari adventure starts here!
El vuelo panorámico en helicóptero de Maun al delta del Okavango convierte un traslado sin más en una experiencia inolvidable. En cuanto despegas y dejas Maun atrás, la puerta de entrada al delta, empiezas a sobrevolar canales que serpentean, islas llenas de palmeras, llanuras de inundación con fauna por todas partes y una naturaleza salvaje que no se acaba nunca. El helicóptero vuela más bajo que la avioneta, por lo que tienes una perspectiva diferente del laberinto de canales y lagunas del delta. Antes de darte cuenta, aterrizas en el corazón de uno de los ecosistemas más impresionantes de África.
San Camp se encuentra al borde del salar de Nwetwe, dentro de las salinas de Makgadikgadi, en un rincón donde el silencio y la tranquilidad lo abarcan todo. Es un campamento estacional, alimentado con energía solar, que mantiene un aire íntimo con solo siete carpas distribuidas por la llanura. Cada una recuerda a los safaris de los años cuarenta, con detalles como camas con dosel y alfombras persas, y cuenta con baño privado, ducha exterior de cubo y terraza con vistas al salar. Las zonas comunes incluyen una sala para tomar el té, un museo de historia natural, una piscina y un comedor, donde se sirven platos elaborados con productos frescos, aunque también se puede comer al aire libre. Rincones como el pabellón de yoga o el salón invitan a bajar el ritmo y dejarse llevar por la calma del entorno.
Chobe Game Lodge es el único alojamiento de safari fijo dentro del Parque Nacional de Chobe y está justo a orillas del río Chobe, a 100 kilómetros al oeste de las Cataratas Victoria. Tiene una pasarela elevada de 250 metros, perfecta para ver pasar elefantes, hipopótamos y toda la fauna que cruza el río. Hay 40 habitaciones con vistas al agua y cuatro suites, todas con aire acondicionado, ventilador de techo, veranda privada, minibar de cortesía y un baño con ducha de obra, doble lavabo y bañera exenta. Para las familias hay habitaciones comunicadas, triples y suites con un segundo dormitorio y piscina privada. Puedes cenar en cuatro sitios distintos: en un boma a la orilla del río, bajo las estrellas; en la zona del bufé al aire libre; en la pasarela; o en la terraza. Hay una piscina grande, un spa, un pequeño gimnasio y dos bares (uno con mesa de billar y la única televisión del alojamiento) para pasar el tiempo entre un safari y otro.