Entre salinas, flamencos y una historia ligada a la comunidad, el santuario de aves de Nata es uno de los destinos de safari más singulares de Botsuana. Esta reserva, de 230 kilómetros cuadrados y situada junto a las famosas salinas de Makgadikgadi, destaca por las grandes concentraciones de flamencos, la abundancia de aves y la fauna. Nació como la primera iniciativa de conservación comunitaria de África. En Nata, la naturaleza y la herencia humana conviven en un paisaje marcado por un pasado en el que esta zona formaba parte de un enorme lago prehistórico y por una identidad local que sigue presente hoy.