Safari en el delta del Okavango

Un safari por el delta del Okavango es un asiento en primera fila para ver un paisaje que no para de cambiar. En un momento estás cruzando sabana abierta, y al rato vas sorteando canales y bosques de mopane, con elefantes que parece que salen de la nada. Las salida matutinas comienzan temprana (y sí, vale la pena madrugar), con el aire todavía fresco, la luz suave y la sabana bien despierta. Las de la tarde se hacen durante la golden hour, con su luz inconfundible y, casi siempre, con una copa al atardecer bien merecida. Luego está el safari nocturno, una experiencia totalmente diferente: los focos captan el destello de los ojos en la oscuridad y los depredadores aparecen sin hacer ruido. Vas a ver una variedad de fauna que impresiona, y además, estás con guías que se conocen el delta al dedillo y le dan vida con historias, rastros y mil detalles que solo no podrías identificar.