En las cuatro horas que dura el trayecto entre la Reserva Nacional de Samburu y el Parque Nacional, el paisaje cambia por completo. Atrás quedan las llanuras áridas, los afloramientos rocosos y las acacias. A la altura de Isiolo y las faldas del monte Kenia, el terreno empieza a cubrirse de bosques de altura; señal de que ya estás entrando en los Aberdares, una zona fresca y rebosante de fauna.