Las seis horas de vuelta de la Masai Mara a Nairobi son un trayecto en el que el paisaje va cambiando poco a poco: la pradera sin fin da paso a las tierras altas, salpicadas de pequeñas granjas; luego viene el bullicio del mercado de Narok y, al final, la enorme ciudad. Un trayecto largo, sí, pero que viene bien para ir asimilando lo que has vivido en la sabana antes de volver al bullicio de la vida urbana.