Comer en Lookout Café es una experiencia en sí misma, ya que el restaurante está al borde del cañon de Batoka. Aquí es donde vienen los más atrevidos a tirarse por la garganta, así que desde la mesa puedes ver a la gente lanzándose en columpio al vacío, en tirolina o cruzando con el flying fox, que es como una tirolina pero en horizontal. Además, hay unas vistas espectaculares al puente de las Cataratas Victoria y al Zambeze. Hay mesas tanto dentro como fuera, todo bien conectado, así que puedes moverte por donde te apetezca. La carta incluye desde platos contundentes hasta tablas para picar, todo acompañado de refrescos, cervezas, cócteles o vino.