En el suroeste del país, en el corazón semidesértico de una vasta región árida conocida como el Gran Karoo, se extiende el Parque Nacional del Karoo, un territorio de 750 kilómetros cuadrados que despliega un encanto agreste y puro. Su asombrosa geología es lo que más llama la atención: sus antiguas formaciones rocosas y llanuras extensas te harán sentir dentro de una cápsula del tiempo natural. Las rocas, formadas por capas de lodo y arenisca rojiza, encierran fósiles de 250 millones de años de antigüedad, de épocas anteriores a los dinosaurios. Además, el parque es un refugio para aves rapaces, con 23 especies distintas de depredadores que completan este telón de fondo digno de Parque Jurásico.
El Parque Nacional del Karoo, que en el pasado era solo una parada de paso para los viajeros, se ha transformado en un destino digno de explorar. Ya sea que disfrutes del ciclismo de montaña, de paseos guiados por la naturaleza o de los safaris tradicionales, este parque ofrece muchas razones para quedarse y descubrir cada uno de sus rincones. Su impresionante paisaje es solo el comienzo: lo realmente fascinante es la abundante presencia de grandes herbívoros (aunque no se encuentran aquí los Cinco Grandes) y las frecuentes oportunidades de observar fauna salvaje. El parque es especialmente famoso por su gran población de águilas cafres y muchas otras especies de aves de pico afilado. Créenos, aquí disfrutarás cada segundo.
El Parque Nacional Karoo es solo una pequeña porción del vasto e implacable Gran Karoo, el ecosistema más grande de Sudáfrica. En esta región habita una sorprendente variedad de animales, adaptados para sobrevivir en condiciones extremas. El Gran Karoo ocupa cerca del 40% de la superficie del país y se extiende a lo largo de cuatro de sus nueve provincias. Con sus 400.000 kilómetros cuadrados —una extensión ligeramente mayor que la de Alemania—, el Karoo sudafricano constituye un «mundo» biológicamente único.
Se cree que «Karoo» es una palabra khoi que significa «Tierra de la Sed». Las características únicas de esta tierra árida, desértica y «sedienta» atraen a turistas, investigadores y científicos de todo el mundo. Sin embargo, es en el Parque Nacional del Karoo donde la fascinante geología del Gran Karoo se muestra con mayor esplendor. Muchos fósiles están incrustados en las rocas sedimentarias que se formaron aquí hace más de 250 millones de años. Recorre la ruta de los fósiles del parque y descubre la historia que revelan estos antiguos vestigios.
La escasa vegetación de las tierras áridas del Parque Nacional Karoo facilita el avistamiento de animales. Es común observar grandes herbívoros, como alcéfalos caama, elands, cebras, kudús, saltarrocas y gacelas saltarinas del Cabo. En total, el parque alberga hoy en día 66 especies de mamíferos, entre las que se incluyen el rinoceronte negro y el búfalo, reintroducidos tras la extinción de sus poblaciones originales debido a la caza. Además, el parque es hogar de 59 especies de reptiles (incluidas seis tortugas y 35 especies de lagartos) y al menos 200 especies de aves. Destaca su abundante población de águilas cafres, convirtiéndolo en un importante refugio para aves rapaces.
El parque se encuentra a 12 kilómetros de Beaufort West, la ciudad más cercana, en la provincia del Cabo Occidental. Ciudad del Cabo está ubicada a unos 500 kilómetros al sur, a unas seis horas en coche, mientras que Johannesburgo se encuentra a unos 1000 kilómetros al norte. El aeropuerto nacional más cercano es el de George, situado a 300 kilómetros del parque.
La precipitación media anual en el Parque Nacional Karoo es de aproximadamente 200 mm. Las lluvias de verano suelen llegar en forma de tormentas o frentes fríos provenientes del Cabo. Los inviernos son fríos y gélidos, con temperaturas bajo cero y nieve visible en las cumbres montañosas. En contraste, los veranos son calurosos, con temperaturas que superan frecuentemente los 40 grados centígrados.
En invierno, los días son soleados, pero las noches pueden ser muy frías, llegando a temperaturas de hasta cinco grados bajo cero. Por eso, si planeas visitar el parque entre junio y agosto, asegúrate de llevar ropa adecuada. La mejor época para visitarlo es de marzo a octubre, cuando se evita el calor abrasador del verano (de diciembre a febrero, las temperaturas pueden ser sofocantes). La primavera, especialmente en septiembre y octubre, también tiene su encanto, ya que algunas áreas del árido Karoo se llenan de un mar de flores silvestres.
En el corazón de Uganda, se encuentra el Parque nacional de la Reina Isabel con una naturaleza indómita y cautivadora que te dejará sin palabras. El Parque Nacional de la Reina Isabel tiene una superficie de aproximadamente 1978 kilómetros cuadrados. Debe su nombre a la Reina Isabel II y es uno de los mayores tesoros de Uganda. Aunque este nombre pueda evocar pensamientos de la realeza y el lujo, este parque celebra la majestuosidad de un solo reino: el animal.
Prepárate para quedarte con la boca abierta desde el primer momento con su gran variedad de paisajes compuestos por llanuras de la sabana, bosques frondosos y humedales, que sirven como hogar a todo tipo de animales.
Una visita al Parque nacional de la Reina Isabel no es un viaje cualquiera, es una verdadera aventura de safari. Explora los secretos de la naturaleza africana a tu propio ritmo, ya sea a pie, en barco o en un vehículo 4×4. Observar la fauna salvaje del parque es un espectáculo para los sentidos, desde la inquietante llamada del pigargo vocinglero hasta la magnífica visión de un león al acecho.
En este parque podrás avistar a cuatro de los «Cinco Grandes», además de jirafas mordisqueando las hojas de las altísimas acacias y cebras corriendo junto a cobos de Uganda y antílopes acuáticos. No te pierdas las emocionantes persecuciones de depredadores como las hienas o los leopardos en busca de su próxima presa. Para los amantes de las aves también tenemos buenas noticias, ya que este paraíso alberga más de 600 especies diferentes.
Más allá de su extraordinaria fauna, el Parque nacional Reina Isabel alberga múltiples comunidades locales que podrás visitar para relacionarte con los locales, conocer sus tradiciones y costumbres y aprender a realizar actividades tradicionales como la cestería y la danza.
En la parte sur del parque te espera un regalo especial: los famosos leones trepadores de árboles de Ishasha. Estos leones son distintos al resto y se suben a los árboles, donde podrá verlos descansando. Observarlos en este comportamiento único es una experiencia emocionante y un espectáculo poco común que no querrás perderte.
Uno de los lugares más destacados del parque es el canal de Kazinga, una vía fluvial natural de 32 kilómetros que conecta el lago George con el lago Edward. Realizar un safari en barco por el canal es una forma única de acercarse a la vida salvaje: allí podrás ver hipopótamos tomando el sol, cocodrilos del Nilo relajándose en las orillas y el ancestral picozapato entre la hierba.
El clima del Parque Nacional de la Reina Isabel sigue el patrón ecuatorial, con estaciones húmedas (abril-noviembre) y secas (diciembre-marzo) definidas.
El mejor momento para visitar el Parque Nacional de la Reina Isabel es la temporada seca, es decir, de diciembre a marzo. Durante este período es mucho más fácil avistar animales, ya que la mayoría se congrega en las proximidades de los cuerpos de agua del parque. No obstante, el parque se puede visitar durante todo el año.
El Parque Nacional de Kibale, que cubre una extensión de aproximadamente 795 kilómetros cuadrados, es una joya para quienes aman la naturaleza y la vida salvaje. Puede que el nombre del parque no sea tan llamativo como el del Parque Nacional Queen Elizabeth, pero su belleza y maravillas naturales son igualmente majestuosas.
Al acceder al Parque Nacional de Kibale, serás recibido por un mundo fascinante de bosques verde esmeralda, lagos relucientes y ecosistemas diversos. Aquí podrás explorar los encantadores misterios de la selva tropical, interactuar con nuestros parientes más cercanos del reino animal y sumergirte en una experiencia salvaje verdaderamente única.
Con más de 375 especies de aves registradas, el Parque Nacional de Kibale es un paraíso para los amantes de esta especie. Los diversos hábitats del parque, incluidos humedales, bosques y sabanas, tienen una impresionante variedad de vida aviar. Mantén tus prismáticos listos para avistar el gran turaco azul, el loro gris africano y la polluela pulcra, entre muchos otros más.
El Parque Nacional de Kibale tiene también una gran diversidad de mariposas. Con más de 250 especies de mariposas revoloteando entre sus árboles, podrás experimentar un caleidoscopio de colores en cada rincón del bosque.
Si bien Kibale es famoso principalmente por su vida salvaje, también ofrece una rica cultura. Puedes visitar comunidades cercanas para conocer las tradiciones y la vida cotidiana de la población local, asistiendo a actividades como danza, artesanía o narración de cuentos.
El Parque Nacional de Kibale es famoso por su extraordinaria población de primates. La atracción estrella es el chimpancé, y el parque alberga una de las mayores concentraciones de estas fascinantes criaturas en África. Mientras caminas por el bosque con guías expertos, es posible que te encuentres a chimpancés juguetones balanceándose en los árboles, acicalándose unos a otros o buscando comida. Es una oportunidad para observar sus comportamientos y aprender sobre sus interacciones dentro de la tropa.
Pero los chimpancés no son los únicos primates residentes en Kibale. También podrás observar el mono de cola roja, el mono de L’Hoest, el mono colobo blanco y negro, y el mangabey de mejillas grises. Estos primates ofrecen una visión muy de cerca de las conexiones evolutivas que compartimos con ellos.
El Parque Nacional de Kibale cuenta con un clima de selva tropical, sus temperaturas oscilan entre 14°C y 27°C. Con dos estaciones húmedas (de marzo a mayo y de septiembre a noviembre) y dos estaciones secas (de diciembre a febrero y de junio a agosto), es perfecto para practicar senderismo y explorar la vida salvaje.
La época ideal para visitar el Parque Nacional de Kibale es durante las estaciones secas, que suelen ser de diciembre a febrero y de junio a agosto. Andar por el bosque y explorar los lugares de interés del parque es más cómodo durante estos períodos. Sin embargo, la selva tropical es cautivadora durante todo el año y su visita puede personalizarse para adaptarse a tu horario.
Imagínate conduciendo por las colinas del Gran Valle del Rift hasta llegar a un lago resplandeciente. A cuatro horas en coche de Nairobi está el lago Nakuru, de una superficie de 45 km², que da nombre al parque nacional en el que se encuentra y que, a su vez, abarca 88 km². Se trata de un parque relativamente pequeño, pero que alberga a cuatro de los «Cinco Grandes», además de un paisaje único.
Nakuru es uno de los lagos salados del Gran Valle del Rift, una grieta intracontinental cuya parte de África Oriental también atraviesa Kenia. Los lagos salados son muy especiales porque suelen estar llenos de unas algas que atraen a muchos flamencos, regalando una gran biodiversidad.
Si te gustan los miradores, te recomendamos que hagas una excursión al acantilado de los babuinos, una formación rocosa donde los babuinos se pasean libremente. No obstante, deberás tener bastante cuidado con tu cámara y objetos personales, ya que los babuinos son unos excelentes ladrones.
El Parque Nacional del Lago Nakuru es la parada perfecta en tu camino de Nairobi al Masai Mara. Aquí te podrás hospedar un día o una noche en uno de los alojamientos situados en el borde de las colinas que rodean el lago y disfrutar de unas vistas que no te dejarán indiferente.
Millones de flamencos solían frecuentar el lago de Nakuru, pero, hace diez años, la subida del nivel del agua hizo que estas aves se trasladaran a otro lugar. Durante un tiempo, prácticamente desaparecieron. No obstante, poco a poco han ido volviendo, aunque aún no han alcanzado los números de antes. En este lago también se pueden encontrar más de 50 especies de mamíferos como la jirafa de Rothschild (poco común), búfalos, cebras, leopardos, leones y más de 400 especies diferentes de aves.
Todos sabemos que los leopardos son unos escaladores increíbles. A sus primos los leones, sin embargo, no los vemos muy a menudo en los árboles. En el Parque Nacional del Lago Nakuru se puede conocer a estos Alex Honnolds del mundo de los leones. Se dice que los leones trepadores son más grandes y musculosos que los leones «normales», lo que les permite poder echarse la siesta en las ramas. Así que mantén los ojos abiertos y la cámara cerca: el próximo león podría estar descansando en un árbol cerca de ti.
En colaboración con el Rhino Rescue Charitable Appeal Trust, el Gobierno keniano estableció aquí el primer santuario de rinocerontes en 1987. Cuando se inauguró oficialmente el santuario, 17 rinocerontes de un rancho privado de Solio se unieron a los dos rinocerontes que ya estaban en el parque y, más tarde, se añadieron 11 más que necesitaban agua a diario. El lago es el hábitat ideal para estos majestuosos animales. En la actualidad, hay 150 rinocerontes viviendo en el Parque Nacional del Lago Nakuru, de los cuales el 80 % son rinocerontes blancos y el 20 %, negros. El más común en la orilla del lago es el blanco.
El Parque Nacional del Lago Nakuru está a cuatro horas en coche y a veinte minutos en avión de Nairobi (capital de Kenia).
El clima en el lago Nakuru es bastante agradable y las temperaturas son más o menos constantes durante todo el año. Durante el día, las temperaturas se sitúan entre los 20 y los 30 °C, aunque, por la noche, bajan considerablemente. Es imprescindible llevar ropa de abrigo durante los safaris matutinos. Los meses húmedos son abril y mayo. El resto del año, es relativamente seco, aunque con lluvias dispersas.
La mejor época para avistar flamencos es entre noviembre y mayo, cuando hay suficientes algas en el lago. Además, los meses más secos (enero, febrero) son buenos para avistar a otros animales debido a la menor cantidad de hierba en las praderas.