Parque Nacional de Makgadikgadi

Vacío, aislamiento y silencio. Así es Makgadikgadi, un parque nacional tan impresionante como remoto. Forma parte de un enorme sistema de salinas que abarca 16.000 kilómetros cuadrados en el noreste de Botsuana, al oeste del delta del Okavango. Las salinas se extienden hacia el este hasta el Santuario de Aves de Nata, hacia el norte hasta el Parque Nacional de Nxai Pan y quedan delimitadas en gran parte de sus lados oeste y sur por el río Boteti.

Agua y sal 

El parque en sí ocupa menos de 4000 kilómetros cuadrados,y en él conviven dos paisajes muy distintos: al este, las salinas; al oeste, el río Boteti, una auténtica fuente de vida que marca la frontera occidental. No es casualidad que la mayoría de alojamientos se concentren a sus orillas: el río atrae una enorme cantidad de fauna, sobre todo en la estación seca, cuando se convierte en uno de los pocos puntos de agua permanentes de la región.

Desierto de sal

Las salinas son un lugar de contrastes. Bajo el sol africano, el blanco del suelo brilla con tanta intensidad que parece convertirse en un espejo. En la estación seca, de mayo a octubre, el paisaje es desolador; los pocos animales que se atreven a cruzarlo dejan un rastro de huellas que el viento borra enseguida, como si nunca hubiesen pasado por allí. Todo cambia con las lluvias, de noviembre a abril. El agua se acumula en las zonas más bajas y forma lagunas efímeras que atraen a miles de aves migratorias. Hipopótamos y cocodrilos se instalan en estas aguas pasajeras, y por las llanuras, ahora cubiertas de hierba, se mueven cebras, ñus y gacelas saltarinas. Es la cara más viva del parque, con cielos espectaculares y puestas de sol para enmarcar.

Medio año de abundancia

Lo que antes era un paraje árido ahora rebosa de vida. En diciembre arranca la gran migración en blanco y negro: hasta 15.000 cebras, junto a manadas de ñus, cruzan cada año desde el delta del Okavango hasta Makgadikgadi para aprovechar la hierba fresca. Tras ellas van los depredadores (leones, guepardos y hienas, entre otros) y, con ellos, la oportunidad de presenciar escenas inolvidables. En marzo, cuando el agua empieza a escasear y los pastos se secan, los animales vuelven al norte, donde encontrarán alimento durante la estación seca.

Espectáculo de día y de noche

Las noches en las salinas son difíciles de olvidar. Las llanuras se extienden bajo un cielo con un sinfín de estrellas brillando. Reina un silencio casi absoluto, interrumpido de vez en cuando por el rugido de un león a lo lejos o el ladrido esporádico de un zorro orejudo. Y si te apetece vivirlo de la forma más auténtica, puedes dormir a cielo abierto en las propias salinas, bajo una bóveda estrellada que parece al alcance de la mano. Es la mejor manera de conectar con este paisaje ancestral. Volverás a casa con mucho más que un puñado de fotos; con la sensación de haber estado en uno de los ecosistemas más antiguos, frágiles y salvajes del planeta.

Información general

El Parque Nacional de Makgadikgadi, al norte de Botsuana, ocupa aproximadamente la cuarta parte de uno de los mayores sistemas de salinas del mundo. Lo que más llama la atención es el contraste de sus paisajes: al oeste, el río Boteti y sus orillas verdes; al este, una extensión brillante de sal que parece irreal. El parque alberga cebras, ñus, elefantes y baobabs centenarios. Es un destino ideal para hacer un safari, observar las estrellas o vivir aventuras en un entorno único.

Animales más comunes

  • Cebra común. 
  • Ñu azul.
  • Gacela saltarina. 
  • Kudú. 
  • Facóquero. 
  • Suricata. 
  • Chacal. 
  • León. 
  • Hiena moteada.
  • Guepardo.
  • Jirafa.
  • Elefante africano. 
  • Búfalo cafre. 
  • Leopardo. 
  • Hipopótamo. 
  • Licaón. 
  • Flamenco.

Datos clave

  • El parque ocupa casi 4000 kilómetros cuadrados y forma parte de un sistema de salinas mucho más extenso. 
  • El paisaje combina inmensas llanuras de sal, praderas, baobabs, vestigios de un antiguo lago que en su día cubrió gran parte de la región. A todo ello se suman las orillas verdes del río Boteti durante todo el año. 
  • Está en el noreste de Botsuana, al sureste del delta del Okavango, y con el Parque Nacional de Nxai Pan al norte. 
  • Aquí tiene lugar una de las migraciones de ñus más impresionantes de África, solo superada por la Gran Migración de Kenia y Tanzania.

Actividades en el Parque Nacional de Makgadikgadi

  • Safaris guiados en 4×4 y a pie. 
  • Rutas a caballo.
  • Excursiones en quad. 
  • Observación de suricatas. 
  • Vuelo panorámico y pícnic en la isla de Kubu. 
  • Noche bajo las estrellas en las tiendas.

Cómo llegar

Por carretera: un conductor te llevará directamente a tu alojamiento dentro del Parque Nacional Makgadikgadi. El parque se encuentra a 140 kilómetros del Aeropuerto Internacional de Maun (entre dos y dos horas y media en coche) y a 320 kilómetros del Aeropuerto Internacional de Kasane (entre cuatro horas y media y cinco horas en coche). Si vienes desde Nata, son algo más de 220 kilómetros y entre tres y tres horas y media de camino. Casi todos los alojamientos están junto al río Boteti o muy cerca de él, en el borde oeste del parque, a unos 10 o 30 kilómetros de los principales accesos (entre 20 y 40 minutos en coche).

En avión: desde los aeropuertos internacionales de Maun y Kasane salen vuelos domésticos de una hora hasta la pista de aterrizaje de Motopi, situada al oeste del parque, cerca del río Boteti, o hasta la pista de Gweta, al noreste de las salinas. Desde cualquiera de las dos, queda un último tramo por carretera de entre una hora y media y tres horas hasta los alojamientos, la mayoría a orillas del Boteti.

Clima

Makgadikgadi tiene un clima semiárido con dos estaciones muy marcadas. La temporada de lluvias va de noviembre a abril: por las tardes caen buenas tormentas, la hierba crece, llegan las aves migratorias y las salinas se llenan de grandes manadas. Eso sí, los caminos se embarran y los animales se dispersan y cuesta más verlos. La estación seca abarca de mayo a octubre y trae cielos despejados, días cálidos, casi nada de lluvia y mañanas y noches frescas. Es un momento ideal para observar a los animales que se concentran en las fuentes de agua y para moverse en 4×4 sin complicaciones. Junio, julio y agosto son los meses más secos y con las temperaturas más frescas; en octubre y noviembre, en cambio, el calor aprieta de lo lindo antes de que lleguen las primeras lluvias.

La mejor época para visitar Makgadikgadi

Para un safari más clásico, con mucha fauna a la vista, lo mejor es la estación seca (de mayo a octubre). Los animales se concentran alrededor de las fuentes de agua y las salinas brillan bajo un cielo despejado. Ahora bien, si lo que te atrae es la observación de aves y de flamencos, o quieres asistir al espectáculo de la migración de cebras y ñus cruzando las zonas inundadas, entonces te recomendamos la temporada de lluvias, de noviembre a abril. En esta época, el paisaje se vuelve verde y todo cobra mucho más vida.

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