Franschhoek, con su marcada herencia francesa, presume de ser la capital gastronómica de Sudáfrica. Empieza el día en Rupert & Rothschild con una cata de champán y visita, si te van los clásicos, su museo del automóvil (entrada aparte) antes de comer. Después, pasea por Huguenot Street entre arquitectura y escaparates. Cierra el día con una cata y una cena de primer nivel en La Motte, Grande Provence u otra bodega icónica. No te marches sin hacer la ruta histórica a pie para conocer mejor la fascinante historia de la ciudad.