Dejas atrás la capital de las ballenas y pones rumbo a Stellenbosch. El trayecto, de algo menos de 100 kilómetros por la R43 y la N2, se recorre en hora y media. Merece la pena hacer una parada en el camino para visitar la bahía de Betty y ver a la colonia de pingüinos africanos de la reserva natural de Stony Point. Aun con la parada, llegarás a tiempo a la segunda ciudad más antigua de Sudáfrica para disfrutar de una cata de vinos de primera categoría, un almuerzo gourmet y un paseo por sus calles arboladas. También puedes unirte a la ruta histórica para conocer mejor su pasado. ¡No olvides la cámara! Stellenbosch es de postal.